
Complejo Arqueológico del Vallecito
Por R, Alberto Avellaneda
Por R, Alberto Avellaneda
Referenciado en la década del 10 del siglo pasado por el maestro ancasteño Amalio Correa Soria, por su cercanía con Icaño, fue el 1ero que me hizo conocer el abuelo paterno Basilio Avellaneda a lomo de su caballo, en un tórrido enero finales de la década de 1940, empeñado en comprometerme con el conocimiento, la divulgación y la protección de "las Pinturas de los Antiguos".
Bautizado por los arqueólogos La Toma a finales de la década del 50 del siglo pasado, cuando se hace la sistematización de canales de riego del río Icaño.
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Juanita, guardiana de La Toma
By R. Alberto Avellaneda
Es uno de los principales elementos pictográficosdel Complejo Arqueológico, con manifestaciones mayoritariamente de La Aguada, otros de Ciénaga y Petroglifos de Cazadores Recolectores.
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Está ubicado al oeste de Icaño, en el Dpto. de La Paz, provincia de Catamarca, NOA. Esta monumental pintura, la conocí cuando tenía 4 años, de mano de mi abuelo paterno Basilio Avellaneda.
En el mismo yacimiento, pero en otro típico alero inmerso en un imponente bosque de cebiles, se encuentra la pictografía La Constelación Astral del Alero de Basilio.
Con esa representación, en la galería de la finca de Icaño, y un viejo atlas astronómico, el padre de mi padre me enseñó a mirar el cielo. Solo no lo hubiere conseguido.
Además del conocido Alero del Gran Señor (imagen), a partir del año 2010, en compañía del guía turístico Fernando Cisternas Avellaneda, documenté los Aleros de Basilio (con su Usno y pinturas en negro de llamas y felinos), del Cebil, de La Mesada, de La Piedra Partida, de La Piedra Tallada del Gran Señor y de Los Morteros.
Imagen: El Gran Señor del Vallecito.
By R. Alberto Avellaneda
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27/11/2010. Con la compañía del guía turístico Fernando Cisternas Avellaneda, daba comienzo a la documentación fotográfica del Arte Rupestre del Oriente Catamarqueño.
Iniciaba el cumplimiento de un compromiso asumido con mi abuelo paterno, Basilio Avellaneda, quien desde los 4 años me sacaba a lomo de caballo a conocer "Las Pinturas de los Antiguos".
Este incansable caminador de su tierra quería que su nieto fuera "un Inca Runa", un hombre puente entre la cosmogonía de los pueblos originarios y la cultura occidental.
Imagen: El Gran Señor del Vallecito,
Jaguar por sus características adscripto a la Cultura de La Aguada.
Complejo Arqueológico del Vallecito (llamado desde mediados de la década del 50 del siglo pasado La Toma por los arqueólogos),está ubicado a 3 km de Icaño, dpto. La Paz, Catamarca, NOA
By R. Alberto Avellaneda
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Revisita al Alero de Basilio en el Complejo Arqueológico del Vallecito, inmerso en un tupido bosque con predominio del cebil, productor de la semilla de la anadhenantera columbrina que tiene propiedades alucinógenas utilizadas en el mundo andino para obtener estados alterados de conciencia.
La semilla del cebil seca, tostada y molida, se la ingería como polvo de rapé, mezclada con bebidas fermentadas de la algarroba (Aloja) y maíz (Chicha) o en forma de enemas.
By R. Alberto Avellaneda
La pared sur interna del Alero contiene en pintura blanca la representación de un Usno o Camino del Cielo, que los lugareños interpretan como la representación de la Vía Láctea con la Cruz del Sur.
Sobre la pared interior oeste se realizó con pintura negra la imagen de dos llamas con el vientre voluminoso por embarazo.
By R. Alberto Avellaneda
En la entrada del Alero, que mira hacia el oriente, rescaté un fragmento de cerámica ciénaga tosca.
By R. Alberto Avellaneda
El abuelo Basilio Avellaneda, a las escondidas de la abuela Josefa Melo que lo retaba por enseñarme solo a mirar el cielo, me llevó a lomo de caballo a descubrir a los 4 años lo que él llamaba La Pintura de los Indios.
En homenaje a todos los abuelos que enseñan a mirar al cielo a sus nietos, destaco una pintura rupestre en donde los antiguos pintan la cruz y una constelación de estrellas. Pertenece al Alero de Basilio, en el Complejo Arqueológico del Vallecito, Catamarca, NOA.
En el Oriente Catamarqueño nuestros mayores a estos registros pictográficos ancestrales los llamaban Muyos o Caminos en el Cielo.
Con la técnica del picado documenté Muyos en los Aleros de Los Basteones, en el Anfiteatro del Señor de Sichigasta y en el Cerro del Salto en Caballa.
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En la pared oeste del alero, por abajo la silueta de un cóndor andino con alas y cola marcadas con trazos blancos simulando la marcación de las plumas.
Por arriba una imagen controversial!, que dio pasto a enconadas discuciones en el intendo de determinar si era la representación de un corazón. Los defensores de esa interpretación centraban su argumento en la opcesión de los integrantes de la Cultura Aguada por representat escenas con cabezas cercenadas
By R. Alberto Avellaneda
Ubicado al oeste del Gran del Vallecito
By R. Alberto Avellaneda
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Y lo que no pudieron descubrir los innumerables arqueólogos que visitaron el Vallecito, lo consiguió uma víbora coral. Como hago habitualmente cada vez que revisito un sitio en el oriente catamarqueño, terminada la documentación fotográfica, busco un asiento para revisar el material obtenido.
Terminaba de fotografiar el Alero del Gran Señor y me senté en una piedra que está al frente del imponente felino aguada. Apoyé la mochila, la cantimplora con líquido reconstituyente, el bastón para ayudarme en las caminatas y me dispuse a revisar el trabajo realizado.
Vano intento! No consegía sentarme comodamente en la piedra elegida! Justo había elegido una roca que estaba cubierta de simples petroglifos que me hicieron recordar a manifestaciones similares de los pueblos agroalfareros que ocuparan la zona centro norte de los faldeos orientales de las Sierras de Ancasti.
Justo el momento de incomodidad fue interrumpido por la aparición al lado de mi bota izquierda de una víbora coral.
By R. Alberto Avellaneda
Curioso (e imprudente), tomé el bastón de apoyo a la caminata y la vi vuelta: era una coral verdadera, sus anillos tenían plena continuidad rodeando el cuerpo.
By R. Alberto Avellaneda
San Antonio de La Paz, Icaño, San Fernando del Valle de Catamarca
Septiembre de 2026
R, Alberto Avellaneda
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