
Cómo influye la falta de sol en el ánimo de las personas
Advierten que el clima no determina el estado emocional, pero puede agravar situaciones de vulnerabilidad.
En medio de una primavera marcada por la persistencia de jornadas grises a causa del fenómeno El Niño que está afectando a gran parte del país y a la provincia, para muchas personas los días se están haciendo muy difíciles de sostener. Cuesta levantarse de la cama, salir de la casa y cumplir con actividades.
Esta situación no afecta a todos por igual, pero hay personas para quienes la falta prolongada de luz solar se convierte en un factor que profundiza la tristeza, la ansiedad o el desgano que ya venían experimentando. A eso se suma la alteración de las referencias cotidianas, la tendencia a encerrarse y la sensación de que las condiciones adversas no van a cambiar, así lo explicó a este matutino el psicólogo clínico, Federico Salazar.
"El clima no determina, pero sí predispone", sostuvo al detallar cómo las condiciones meteorológicas pueden incidir en el bienestar emocional. Indicó que no se trata de atribuirle al tiempo la causa de un trastorno, sino de reconocer que puede convertirse en un factor adicional para quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
La falta de luz solar también puede interferir en la regulación de los ritmos de sueño y vigilia. Cuando las referencias habituales del día se desdibujan, algunas personas experimentan cansancio persistente y dificultades para organizar sus actividades. "Las tres de la tarde pueden parecer las siete y hasta las once de la mañana se confunden con una tarde que nunca termina de aclarar", dio como ejemplo.
"Las personas se desorientan básicamente porque el sol es una guía respecto de la regulación corporal del sueño", explicó Salazar y agregó que esa sensación de cansancio puede sumarse al aislamiento y a la soledad, dos situaciones que tienden a profundizar el malestar.
En esta línea, especificó que la influencia del clima adquiere otra dimensión cuando una persona atraviesa un duelo, una etapa de angustia o un período de ansiedad. En esos casos, las jornadas grises pueden reforzar la percepción de que todo está mal y de que esa situación no va a cambiar.
"Tiene un efecto sumatorio al estado de ánimo de vulnerabilidad. Estas condiciones vienen a sumarle y le dan como un elemento de confirmación al bajón, a la caída del estado de ánimo", señaló Salazar.
Advirtió que el problema es que, en esos momentos, también puede perderse la noción de transitoriedad. Lo que ocurre hoy parece destinado a permanecer, aunque las circunstancias puedan modificarse.
El psicólogo ejemplificó esta situación con quienes atraviesan una pérdida reciente. "En pleno impacto del duelo, un entorno gris y persistente puede hacer más difícil sobrellevar el dolor. Lo que hace es amplificar el asunto", resumió Salazar.
Y como si eso no fuera poco, a esa combinación se suma el flujo permanente de noticias sobre inundaciones, catástrofes, etc. Por eso, el especialista recomendó reducir la exposición a las noticias y a las redes sociales cuando se advierte que ese consumo incrementa la angustia.
La confusión de los días
En la misma línea, explicó que la persistencia de un cielo cubierto no solo modifica la percepción del entorno sino que también puede generar una sensación de confusión que atraviesa la vida cotidiana, incluso entre quienes no están atravesando una situación emocional compleja.
"Es como la pérdida del cromatismo, es como que falta el color", describió Salazar al referirse a estas condiciones meteorológicas. La falta de referencias claras entre la mañana, la tarde y el anochecer puede alterar la percepción del paso del tiempo y contribuir a la desorientación.
En ese contexto, el especialista insistió en que no hay que convertir al clima en el responsable de todos los problemas emocionales sino que la relación es más compleja: "las condiciones externas pueden predisponer, sumar dificultades y hacer más visibles situaciones que ya estaban presentes".
Algo similar ocurre con los llamados factores estacionales. No necesariamente crean un problema, pero pueden intensificarlo. Salazar mencionó, por ejemplo, la llegada de las fiestas de Fin de Año, un período que suele estar cargado de expectativas, compromisos familiares y exigencias personales.
"Lo estacional amplifica las instancias complejas, irrita lo que ya está presente", concluyó.
Salir y recuperar referencias
Frente a los días grises, una de las principales recomendaciones del psicólogo Federico Salazar es evitar que la falta de ganas se transforme en aislamiento. Salir de casa, mantener los vínculos y sostener actividades cotidianas puede ayudar a recuperar referencias y a evitar que el encierro profundice el malestar. La propuesta no exige grandes planes. Puede consistir en ir personalmente a la panadería o al almacén en lugar de pedir todo a domicilio, encontrarse con alguien, realizar un trámite pendiente o participar de una actividad social.
También recomendó evitar que la vida cotidiana quede dominada por las previsiones a largo plazo. En lugar de consultar permanentemente pronósticos extendidos o intentar anticipar cada detalle del fin de semana, propone recuperar la atención sobre el presente y las actividades posibles en el día.
A la vez, estos períodos pueden ser una oportunidad para retomar cuestiones vinculadas con el cuidado de la salud mental, como iniciar una terapia que venía postergándose o solicitar ayuda profesional cuando se advierte que el malestar persiste. Sentirse triste en un día gris no significa, por sí solo, que exista un trastorno emocional. La preocupación aparece cuando el malestar se sostiene, interfiere en la vida cotidiana o comienza a asumirse como una condición inevitable.
"Cuando yo ya naturalicé el malestar, cuando ya empiezo a pensar que tengo que convivir con el malestar, ese es el punto en el cual debo tomar conciencia de que no es algo con lo que deba convivir", advirtió. Para el especialista la recomendación es no minimizar lo que sucede ni asumir que sentirse mal todos los días es parte inevitable de la vida. Así, en una primavera en la que la luz solar escasea, indicó que reconocer el efecto del entorno puede ayudar a comprender ciertos cambios de ánimo. Pero también es importante distinguir entre una reacción pasajera y un sufrimiento que necesita atención.
Temas de la nota
Más de Nacionales
