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Comienza la ancestral Manka Fiesta en La Quiaca
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Comienza la ancestral Manka Fiesta en La Quiaca

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El Tribuno de Jujuy
viernes, 16 de octubre de 2026 · 09:40 a. m. hs · 4 min
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Representa una práctica cultural profundamente vinculada con la vida de los pueblos originarios.

En La Quiaca mañana a las 10 se abrirán las puertas de la Manka Fiesta, y durante casi una semana los pobladores de ese municipio, del sur de Bolivia y de la Puna jujeña, podrán en ella acceder a una variedad de productos que difícilmente después durante el año puedan encontrar en un solo lugar.

La Fiesta de la Olla (como también se la denomina), es mucho más que una feria, constituye un espacio de intercambio, encuentro comunitario y transmisión de saberes que mantienen viva la memoria cultural de ese municipio, la región y los pueblos del hermano país.

Cada año cuando octubre comienza a anunciar uno de los encuentros más significativos del calendario cultural y turístico puneño, La Quiaca se convierte en escenario de una celebración que atraviesa generaciones.

Su importancia no puede comprenderse únicamente desde la actividad comercial ni desde la perspectiva de una festividad popular.

"La Manka" representa una práctica cultural profundamente vinculada con la vida de las comunidades, sus formas tradicionales de intercambio, sus conocimientos ancestrales y una relación con el territorio construida a lo largo del tiempo.

Sentido de una tradición

La feria comunitaria, productiva y cultural más auténtica de la zona andina, "forma parte de una historia regional en la que los pueblos de la Puna desarrollaron mecanismos de encuentro e intercambio para satisfacer sus necesidades, compartir sus producciones y fortalecer sus vínculos sociales".

"Su carácter histórico se relaciona con las redes de circulación de bienes, conocimientos y prácticas que conectaron a comunidades de distintos territorios, incluso más allá de las actuales fronteras nacionales", sostuvo Dante Dodi, licenciado en Turismo.

Las comunidades y sus saberes protagonistas

El verdadero patrimonio de la Manka Fiesta no reside solamente en los objetos que se exhiben, sino también en las personas que hacen posible su continuidad en el tiempo manteniendo su autenticidad.

Detrás de cada pieza de cerámica, cada tejido y cada producto regional existen conocimientos acumulados, experiencias familiares y modos de hacer que forman parte de la identidad de las comunidades. Los artesanos, las mujeres y los hombres productores, los feriantes y las familias participantes son portadores de una herencia cultural que se transmite mediante la práctica cotidiana, la observación y la enseñanza entre generaciones.

Los encuentros también permiten que los más jóvenes conozcan las técnicas de sus mayores, reconozcan el valor del trabajo artesanal y comprendan que las tradiciones no pertenecen exclusivamente al pasado: siguen teniendo sentido en la vida contemporánea.

En este contexto, la oralidad ocupa un lugar fundamental. Las historias familiares, los recuerdos de antiguos feriantes y los relatos de quienes han participado durante décadas contribuyen a reconstruir la trayectoria de la Manka Fiesta y a preservar una memoria colectiva que no siempre se encuentra registrada en documentos escritos. Dante Dodi así da cuenta de ello en sus escritos respecto a la Fiesta de la Olla y de otros hechos culturales, tradicionales e históricos de la Puna y la Quebrada.

La labor artesanal primeramente

El término Manka, asociado a la olla, remite a uno de los elementos emblemáticos de esta celebración: la cerámica elaborada artesanalmente. Las ollas, vasijas y otros objetos de barro no son simples utensilios. Expresan conocimientos sobre la selección de materiales, la preparación de la arcilla, las técnicas de modelado y la cocción, saberes transmitidos de generación en generación. Sin embargo, reducir la Manka Fiesta a la alfarería sería desconocer la amplitud de su significado. En ella confluyen múltiples actividades productivas, expresiones culturales y relaciones comunitarias que dan cuenta de la diversidad y la riqueza de la vida puneña.

La celebración reúne a familias, artesanos, productores, comerciantes y feriantes procedentes de distintas localidades de la Puna y de regiones del sur de Bolivia. Durante los días de encuentro, el espacio ferial se transforma en un punto de reunión donde circulan productos, conocimientos, experiencias y expresiones culturales. Históricamente el intercambio de bienes ha sido uno de sus rasgos distintivos. El trueque, entendido como el intercambio directo de productos sin que necesariamente intervenga el dinero, forma parte de la memoria económica y social de estas comunidades.

En estas prácticas se reconoce una manera de organizar la satisfacción de necesidades mediante la reciprocidad, el conocimiento mutuo y la confianza. En el presente, la feria también incorpora formas de comercialización monetaria, de acuerdo con las transformaciones económicas y sociales de la región.

Por eso, la Manka Fiesta debe entenderse como una tradición dinámica: conserva prácticas heredadas, pero también se adapta a las nuevas realidades de quienes participan. Entre los productos y expresiones que caracterizan el encuentro se encuentran la alfarería, los tejidos, los productos agropecuarios, los alimentos regionales, la gastronomía tradicional y diversas manufacturas artesanales. A ello se suman la música, las coplas, las conversaciones, las experiencias compartidas y las formas de sociabilidad que convierten a la feria en mucho más que un espacio de compra y venta.

Temas de la nota

#cultura#2026#comienza#ancestral#manka#fiesta#quiaca#jujuy
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