César Miranda, el artesano que recupera libros y los transforma a mano en la Plaza 25 de Mayo
César Miranda lleva más de un año y medio trabajando en la Plaza 25 de Mayo con encuadernaciones artesanales, libros a pedido, cuadernos y agendas personalizadas. Asegura que la actividad le permite sostenerse y destacó la importancia de contar con mayor claridad sobre el futuro…
Oficios y artesanías
César Miranda lleva más de un año y medio trabajando en la Plaza 25 de Mayo con encuadernaciones artesanales, libros a pedido, cuadernos y agendas personalizadas. Asegura que la actividad le permite sostenerse y destacó la importancia de contar con mayor claridad sobre el futuro de los artesanos que trabajan en el espacio.
En medio del relevamiento que se realiza entre las personas que trabajan y venden sus productos en la Plaza 25 de Mayo, César Miranda contó cómo lleva adelante su emprendimiento de encuadernación artesanal, una actividad que desarrolla desde hace más de un año y medio en el principal paseo de la ciudad.
César trabaja con libros, cuadernos y agendas personalizados. Una de sus principales propuestas consiste en recuperar títulos que ya no se consiguen fácilmente y volver a imprimirlos y encuadernarlos de manera artesanal.
"En mayoría son cuadernos artesanales, aparte también son libros y agendas personalizadas. Es más que nada encuadernación artesanal en general, pero va volcado un poco a diferentes rubros", explicó.
Según contó, entre sus pedidos aparecen libros antiguos y otros que vuelven a ser buscados por estar en tendencia. También recibe consultas de turistas que llegan a la ciudad buscando determinados ejemplares que no pudieron conseguir en otros lugares.
"Lo que más se hacen son libros que ya no se consiguen, o que por ahí la edición no se logra conseguir fácilmente. Se lo imprime y se lo hace así a mano también", señaló.
César explicó que cada ejemplar requiere un proceso realizado a mano. Entre sus técnicas utiliza la denominada encuadernación belga, que incluye la confección de las tapas y la costura de las páginas.
También trabaja con distintos tipos de papel, según el uso que tendrá cada producto. Algunos ejemplares están pensados para una escritura más fluida, mientras que otros utilizan un papel de tonalidad más amarillenta para facilitar la lectura.
Los precios varían de acuerdo con el tamaño, la cantidad de páginas y el trabajo requerido. "Estos libros chicos están ocho mil, y se pueden personalizar también. De ahí los libros rondan entre 15 a 20, un poco más, depende de la cantidad de páginas y el trabajo", detalló.
Entre los productos que tiene disponibles también se encuentra una colección de libros de Bridgerton. César contó que trabaja con pedidos y que quienes adquieren un ejemplar pueden posteriormente solicitar los siguientes de la colección.
Aunque reconoce que el hábito de leer libros puede resultar más difícil en la actualidad, César considera que existe un público que continúa apostando por el papel.
"Se vuelcan mucho al papel también para soltar un poco el teléfono, así que por esa parte siempre hay como un nicho que tiene público", comentó.
Además de los libros, los cuadernos y agendas representan una parte importante de sus ventas, especialmente entre estudiantes universitarios y personas que buscan materiales para tomar apuntes.
"Se mantiene un poquito. Se mantiene", respondió cuando fue consultado sobre si la actividad le permite vivir de su trabajo artesanal.
Durante la transmisión, también se refirió al relevamiento que se está realizando entre los vendedores de la plaza y a la posibilidad de una futura reubicación de algunos de ellos.
César explicó que, en su caso, recibió información vinculada con la necesidad de priorizar la producción propia, como los cuadernos y las agendas, por tratarse de productos elaborados artesanalmente.
"Siempre es más el tema de producción propia, como más lo que serían los cuadernos y la agenda, que no darle tanta prioridad a los libros. Eso es lo que se pide más que nada, el tema de artesanos, que sea como todo propio", explicó.
El artesano consideró que en los últimos días hubo mayor claridad respecto de quiénes podrían permanecer en la Plaza 25 de Mayo y quiénes serían derivados a otros espacios.
"En un principio sí, o sea, el problema era ese antes, de que no había claridad en qué decisión se tomaba y eso cambió como en esta semana, así que por lo menos está un poco mejor", afirmó.
De todos modos, reconoció que la plaza es un lugar especialmente importante por el movimiento turístico, aunque también entendió que no todos los vendedores pueden permanecer allí.
"Obviamente la Plaza 25 de Mayo es lo más movido por el turismo, pero también es reconocible que no todos podemos estar acá y también es un poco injusto eso, quién se queda, quién se va. Hay como un poco de los dos lados también que pensarlo", sostuvo.
Quienes quieran conocer su trabajo o realizar un pedido pueden contactarlo a través de Instagram, donde figura como Capia.Artes.
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