Saltar al contenido
Ahora
Cerros rojos, artesanías y paisajes increíbles: el pueblo del norte ideal para una escapada
NacionalesTucumán

Cerros rojos, artesanías y paisajes increíbles: el pueblo del norte ideal para una escapada

LA
Luisina Acosta
martes, 01 de septiembre de 2026 · 07:31 p. m. hs · 3 min
Compartir

Entre cerros rojizos y la vastedad de la Puna jujeña, Casira invita a desconectarse entre vasijas al sol, gastronomía en ollas de barro y una tradición alfarera ancestral que enamora a los viajeros.

Resumen para apurados

Un pueblo hecho a mano, de base de barro y arcilla, moldeado por manos habilidosas que dejan inmortalizado el tiempo entre jarrones más cilíndricos u ovalados que parecieran surgir de la Tierra. Son las artesanías las que se vuelven pinceladas únicas en el paisaje de Casira, escenario de la inventiva y la creatividad de los parajes puneños que combinan la aridez del entorno con los tonos anaranjados de aquellas obras ultimadas en la paciencia y la dedicación de su gente.

Casira es un pueblo de Jujuy ubicado a 3600 metros sobre el nivel del mar. En el mapa se halla al norte, en el departamento de Santa Catalina, a 45 kilómetros de La Quiaca y casi lindante con Bolivia. Allá en el extremo que pronto desborda hacia otro país se encuentra la "Capital Provincial de la Alfarería" por las proezas que emergen de casi la totalidad de las manos de sus habitantes, moldeados por la tradición artesana que se transmite de generación en generación.

También te puede interesar: Por 140 millones de euros, Enzo Fernández deja Chelsea para jugar en Manchester City

El pueblo del norte jujeño tiene la mística del conocimiento ancestral que sobrevive al tiempo y a la fugacidad de las palabras orales, que se materializa en las creaciones de 180 personas que conforman su demografía, en las ollas de barro que le dan "otro sabor a las comidas", tinajas y yuros y birques de diferentes formas y tamaños, de arcilla roja con las manchas negruzcas de la cocción.

Allí la tradición tiene un inicio similar a los descubrimientos de un niño curioso, a diferencia de lo que ocurre al jugar con barro en Casira, que es el comienzo de un conocimiento valioso y de la posterior actividad laboral. La gente no lo recuerda con exactitud, pero la arcilla estuvo desde los primeros pasos, desde que con sus pequeñas manos moldean objetos incipientes y precarios que con la práctica se convertirán en las grandes proezas artesanas que dominan el paisaje de Casira.

El entorno natural abraza a Casira en un marco de aridez impactante, donde el horizonte se confunde con los cerros rojizos y la vastedad de la Puna. Su nombre —que en la acepción indígena remite a un "conglomerado de ranchos"— refleja la autenticidad arquitectónica del poblado: viviendas sencillas construidas de adobe y paja que parecen nacer del mismo suelo. Entre sus calles austeras, rodeadas por la vegetación propia de la altura, sobresalen la Escuela N° 146, una pequeña iglesia, un centro de salud y la hostería local, además del contraste visual constante que aportan las vasijas alineadas al sol en los patios y frentes de las casas.

También te puede interesar: Capital cerró el acuerdo salarial con el SOEM

Detrás de cada pieza existe una técnica meticulosa que combina la selección del terreno y la paciencia del oficio ancestral. La materia prima se recolecta directamente de la tierra: los artesanos eligen barro áspero para las obras de gran tamaño y reservas de coloraciones específicas para las piezas menores. El primer secreto del proceso radica en el reposo: la masa debe "dormir" como mínimo dos noches para alcanzar la consistencia ideal. Una vez lista, las manos se valen de moldes y tornos tradicionales para dar forma a las típicas ollas, tinajas, yuros y birques de arcilla roja.

La transformación final ocurre durante la cocción, un ritual técnico que se lleva a cabo en hornos de barro o en hoyos excavados directamente en la tierra. Alimentados con leña y guano, estos hornos alcanzan altas temperaturas durante un proceso que demanda entre cuatro y cinco horas de fuego continuo, seguido de un día entero de enfriamiento. Es este calor el que imprime en la cerámica esas características manchas negruzcas sobre el fondo rojizo, sello distintivo de una producción.

Lo mejor del arte popular en Casira se concentra en la feria del 15 de agosto, fecha de su Santa Patrona, la Virgen de la Asunción. Además, Casira posee un terreno ideal para la práctica del Mountain Bike.

#sociedad#cerros#rojos#artesanias#paisajes#increibles#pueblo#norte#ideal#para#escapada#tucumán
Leer la nota original en La Gaceta
¿Necesitás plata?

Mirá qué bancos pueden prestarte hoy

Hacé tu simulación
Te puede interesar

Más de Nacionales