Saltar al contenido
Ahora
Cero desperdicio: mermelada casera de ananá, con el truco para aprovechar la cáscara
NacionalesTucumán

Cero desperdicio: mermelada casera de ananá, con el truco para aprovechar la cáscara

MC
Marisa Cortéz
sábado, 10 de octubre de 2026 · 07:00 p. m. hs · 4 min
Compartir

Prepará esta riquísima mermelada que no se consigue en el súper con instrucciones paso a paso. Además, no tires nada, porque con el centro y las cáscaras se prepara un agua saborizada perfecta para refrescar la tarde.

Recetas 2 x 1

Prepará esta riquísima mermelada que no se consigue en el súper con instrucciones paso a paso. Además, no tires nada, porque con el centro y las cáscaras se prepara un agua saborizada perfecta para refrescar la tarde.

Si querés descubrir un sabor delicioso y nuevo en dulces, este es el momento de convertir el ananá ( o piña) en mermelada. Tiene un color amarillo dorado brillante, un aroma tropical y ese equilibrio dulce-ácido irresistible que combina tanto con tostadas como con platos salados.

A diferencia de otras frutas, el ananá es muy rico en agua, por lo que lleva una cocción larga a fuego bajo y le añadimos jugo de limón para activar la pectina natural.

No te pierdas, además, el truco para aprovechar las cáscaras y el centro leñoso del ananá haciendo un agua saborizada casera, así no desaprovechas ni un gramo de la fruta.

1 ananá o piña grande, madura (aprox. 1 kg de pulpa limpia, sin cáscara ni centro leñoso)

500 g de azúcar (se calcula el 50% del peso de la fruta limpia)

Jugo de 1/2 limón (clave para conservar el color brillante y ayudar al espesado)

Opcional para aromatizar: 1 cdita. de jengibre fresco rallado o 1 canela en rama.

Preparar la fruta: Pelá bien el ananá retirando todos los "ojitos" oscuros de la piel. Retirá la parte central más dura y cortá la pulpa en cubos pequeños. Si preferís una textura bien lisa, podés procesar la mitad de la fruta y dejar la otra mitad en cubitos para encontrarte con trozos al comer.

Maceración (El truco del jugo): En una olla de fondo grueso, mezclá la fruta cortada con el azúcar y el jugo de limón. Tapá y dejá reposar a temperatura ambiente durante 30 a 45 minutos. Vas a ver cómo la fruta suelta todo su jugo natural y disuelve gran parte del azúcar sin necesidad de agregar agua.

Cocción: Llevá la olla a fuego medio hasta que rompa el hervor. En ese momento, bajá a fuego suave y cociná durante 40 a 50 minutos, revolviendo periódicamente con cuchara de madera para que no se pegue al fondo. A medida que se reduce el líquido, el dulce tomará un tono ámbar bien brillante.

El punto justo: Para saber si está lista, colocá una cucharadita de mermelada en un plato frío de heladera. Esperá un minuto y pasale el dedo por el medio: si el surco no se vuelve a unir, la mermelada ya alcanzó su punto perfecto de espesor. ( Retirá la canela si la utilizaste).

Envasado al vacío casero: Volcar la mermelada bien caliente en frascos de vidrio previamente esterilizados, dejando 1 cm libre hasta el borde. Tapá firmemente y colocá los frascos sobre un repasador hasta que se enfríen por completo. Esto genera un vacío natural que permite conservarla más tiempo.

Con jengibre: Agrégale una cucharadita de jengibre fresco rallado durante los últimos 10 minutos de cocción. El toque picante corta el dulzor y le da un perfil súper refrescante.

Estilo Tropical (Ananá y Coco): Una vez apagado el fuego, sumale dos cucharadas de coco rallado. Ideal para rellenar tartas o alfajores.

El maridaje salado: Esta mermelada es la compañía perfecta para una tabla de quesos (especialmente quesos azules, camembert o queso de cabra) y para pincelar carnes de cerdo o pollo al horno durante el último golpe de cocción.

Se hace con una infusión de los restos de la fruta y queda deliciosa para tomar con hielo.

Las cáscaras de 1 ananá bien lavadas y el centro leñoso picado

1,5 a 2 litros de agua

Aromáticos opcionales: 1 rama de canela, 2 o 3 clavos de olor o unas rodajitas de jengibre fresco.

Endulzante a gusto: Estevia, sucralosa, miel o un toque de azúcar mascabado.

Lavado clave: Antes de pelar el ananá para la mermelada, lavá la cáscara por fuera con un cepillito y abundante agua para retirar cualquier resto de tierra.

Hervor: Poné las cáscaras, el centro leñoso y los aromáticos (la canela y el jengibre le quedan increíbles) en una olla grande con el agua.

Cocción: Llevá a hervor, bajá el fuego a medio-bajo y dejá cocinar tapado durante 20 a 30 minutos. El agua va a tomar un color dorado y un aroma frutal intenso.

Colar y enfriar: Apagá el fuego, dejá entibiar y colá el líquido presionando un poco las cáscaras para sacarle todo el jugo.

Endulzar y servir: Agregale el endulzante que prefieras, llevá a la heladera y servilo bien frío con bastante hielo y, si querés, unas hojitas de menta fresca o un chorrito de jugo de limón.

#cocina#cero#desperdicio#mermelada#anana#casera#con#truco#para#aprovechar#cascara#264841#buenos aires
Leer la nota original en Pronto
¿Necesitás plata?

Mirá qué bancos pueden prestarte hoy

Hacé tu simulación
Te puede interesar

Más de Nacionales