
Catequista acusado por abuso sexual no llegará a juicio oral
Fue denunciado en marzo de 2024, en Belén y estaba detenido en el Servicio Penitenciario Provincial.
Fue denunciado en marzo de 2024, en Belén y estaba detenido en el Servicio Penitenciario Provincial.
El caso del catequista de Belén se cerró de la manera menos pensada y no habrá juicio. Julio Rodrigo Lobo, el hombre que estaba preso acusado de abusar de dos adolescentes, murió la semana pasada en el Hospital San Juan Bautista después de complicarse su salud por una neumonía. Lobo fue detenido en marzo de 2024. Las denuncias en su contra eran gravísimas: los investigadores hablaban de un plan armado donde usaba las redes sociales para engañar a las víctimas (delito conocido como "grooming"), las amenazaba y abusaba de ellas. Por el peligro de que entorpeciera la investigación, la Justicia ordenó la prisión preventiva.
A finales de septiembre, el abogado de Lobo insistió en el cese de prisión. A la vez, solicitó –de manera subsidiaria- la prisión preventiva. El juez de Control de Garantías de la Tercera Circunscripción Judicial, Miguel Piovano rechazó el planteo. El magistrado resolvió que siguiera preso y, al mismo tiempo, instó a dar celeridad al proceso judicial.
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Sin embargo, el juicio no se va a llevar a cabo. Al fallecer el acusado, la causa penal se termina automáticamente. No habrá banquillo de los acusados, ni testigos declarando, ni una condena final.
El caso del catequista de Belén se cerró de la manera menos pensada y no habrá debate oral. Julio Rodrigo Lobo, el hombre de 32 años que se encontraba detenido acusado de abusar de dos adolescentes, falleció la semana pasada en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del Hospital San Juan Bautista, luego de que se complicara su estado de salud por un cuadro de neumonía. Con su deceso, el proceso judicial se da por terminado.
Lobo fue detenido en marzo de 2024. Según la investigación judicial, el acusado se aprovechó de sus roles en la comunidad —ya que además de desempeñarse como catequista era empleado de la Municipalidad de Belén— para llevar adelante lo que la Fiscalía de la Tercera Circunscripción Judicial describió como un plan siniestro. Los hechos ocurrieron entre mayo de 2023 y el 19 de marzo de 2024, y las víctimas tenían 15 años al momento de los supuestos abusos.
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La maniobra de Lobo consistía en crear un perfil falso en la red social Instagram bajo el seudónimo de "Rosario Saracho". A través de esta identidad, contactaba a los adolescentes e intercambiaba fotografías de desnudez con contenido sexual. Una vez que obtenía el material, comenzaba a coaccionarlos y amenazarlos con publicar las fotos en las redes sociales si no accedían a tener "encuentros sexuales" con el propio Julio Lobo.
Para consumar el engaño, el acusado utilizaba una estrategia desesperante para las víctimas: se contactaba con ellas usando su verdadera identidad y les aseguraba que "Rosario Saracho" era su compañera de trabajo en la Dirección de la Niñez de la Municipalidad de Belén y que ella también lo estaba amenazando a él. De esta manera, convencía a los jóvenes de que la única forma de frenar el hostigamiento era cumplir con las exigencias del perfil falso e ir a su casa. Según el expediente, los adolescentes accedieron a los encuentros siempre bajo amenazas. En la vivienda, Lobo abusaba de ellos y registraba los actos en fotos y videos para continuar con las extorsiones.
Por la gravedad de este accionar, la Fiscalía lo había imputado por un total de nueve hechos, que incluían grooming, amenazas coactivas, abuso sexual gravemente ultrajante, abuso sexual con acceso carnal y corrupción de menores agravada. Debido al riesgo procesal, la Justicia dispuso su alojamiento en el Servicio Penitenciario Provincial.
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A finales de septiembre de 2024, el abogado defensor del imputado, Francisco Allocco, intentó revertir la detención y solicitó una audiencia de control jurisdiccional para que Lobo recuperara la libertad. Sin embargo, el planteo fue rechazado por el juez de Control de Garantías de Belén, Miguel Piovano. El magistrado ordenó que continuara en prisión y remitió el expediente para acelerar los plazos y elevar la causa a juicio.
Sin embargo, el avance hacia el debate se interrumpió debido a la enfermedad del acusado y su posterior fallecimiento. Aunque el cierre administrativo pone un punto final a la causa en los tribunales, deja a las familias de las víctimas y a la sociedad de Belén sin la posibilidad de un veredicto definitivo en un juicio oral.
La impunidad biológica de Julio Rodrigo Lobo hace revivir en la comunidad un antecedente similar y doloroso. En junio de 2022, el sacerdote Moisés Pachado —también oriundo de Belén— falleció a los 63 años debido a una insuficiencia renal sin haber ocupado el banquillo de los acusados.
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Pachado había sido denunciado penalmente a finales de 2018, en pleno "Efecto Thelma", por una mujer que se animó a romper el silencio y relató los ultrajes que sufrió por parte del religioso cuando ella era apenas una niña, en 1997. La Fiscalía de Belén imputó al cura por abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual simple, ambos agravados por su condición de ministro de culto. Sin embargo, su muerte truncó la posibilidad del debate.
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