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Cambian las tensiones
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Cambian las tensiones

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El Ancasti
domingo, 04 de octubre de 2026 · 09:51 a. m. hs · 5 min
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El desarrollo de la minería de litio tuvo efectos colaterales que el Gobierno supo aprovechar para posicionar a la Provincia en otras actividades productivas que aventajan a la minera en un aspecto central: su despliegue no depende de la explotación de recursos no renovables.

La relación es particularmente clara en el turismo. Las rutas y caminos construidos o mejorados para el transporte de minerales en el oeste facilitaron también el acceso a regiones de singular atractivo.

La Puna es el ejemplo más adecuado para ilustrar el punto. Ha dejado de ser el remoto destino que demandaba los arduos preparativos de una expedición para visitarse y ahora está a menos de ocho horas de la Capital en cualquier auto. Todo el trayecto hasta Antofagasta de la Sierra, conectado con el tinogasteño, se ha valorizado en términos turísticos y se suma al resto de los destinos provinciales para conformar una oferta nutrida y variada.

Basta ver el Manual de Ventas que la delegación catamarqueña puso a disposición de operadores nacionales e internacionales del sector para advertir el salto que ha dado la Provincia en el ramo. Un trabajo permanente de promoción se concatena con actividades y experiencias armadas en torno a los circuitos paisajísticos. La tracción ha roto el proverbial aislamiento que Catamarca tenía respecto de la ruta de los Valle Calchaquíes integrada a la de Jujuy.

A fines de julio, un acontecimiento aciago mostró la magnitud del fenómeno turístico pocas horas después de otra exitosa edición de la Fiesta del Poncho: más de 200 turistas quedaron atrapados por la nieva camino al Balcón del Pissis, en Fiambalá. Una cifra impensable hace apenas cinco años.

El Gobierno logró trasmitir al turismo la visibilidad obtenida por el auge minero. La secuencia materializa el concepto de que los ingresos arrojados por una actividad con fecha de vencimiento porque sus recursos son finitos, como la minería, se utilicen para promover actividades sustentables, como el turismo, con financiamiento e infraestructura.

Pero conviene tener en cuenta el carácter provisorio de esta circunstancia y la necesidad de prepararse para sortear los desafíos que implica un escenario en mutación.

Los cambios en el sistema productivo introducen cambios en las expectativas sociales que, a su vez, modifican los ejes de tensión tradicionales Los cambios en el sistema productivo introducen cambios en las expectativas sociales que, a su vez, modifican los ejes de tensión tradicionales

Los cambios en el sistema productivo, que no se circunscriben a la minería y el turismo, introducen también cambios en las expectativas sociales que, a su vez, modifican los ejes de tensión tradicionales.

La antinomia entre la minería y la antiminería, por caso, parece remitir desplazada por las disputas vinculadas con el impulso de diferentes sectores a insertarse directa o indirectamente con la actividad minera. Es lo que se vio en el conflicto entre comunidades originarias interesadas en trabajar un emprendimiento emplazado en el norte de Belén y sus pares de Peñas Negras, que lo rechazan. O en las reyertas que cada tanto asoman entre proveedores mineros y aspirantes a serlo, de las que tomó nota el diputado opositor Francisco Monti para presentar un proyecto tendiente a transparentar y liberar el registro de firmas habilitadas para contratar con las mineras.

La polémica entre Tinogasta y Fiambalá por la localización de la Zona Franca fue otro emergente. La tradicional rivalidad entre ambas localidades tinogasteñas se exacerbó debido al movimiento económico que, suponen, devendrá de instalar el área exenta de tributos.

Los escarceos entre prestadores y los reclamos al Gobierno para que resguarde a los oriundos de Catamarca se afianzan también como ingrediente del folklore turístico local.

En este contexto, reluce por su improvisación la gestión de la licencia social para el proyecto litífero "El Alto", de la empresa "Litios del Norte SA", que se pretende desarrollar en las sierras del Ancasti.

El Ministerio de Minería tuvo que suspender una audiencia que iba a hacerse el 30 de septiembre por presión de pobladores de El Alto y Ancasti. En lugar de eso, ayer se hizo una asamblea popular en Guayamba que ratificó su rechazo al emprendimiento.

La intensidad de la reacción social es comprensible. El litio en las sierras del este está en pegmatitas dentro de rocas, de modo que, a diferencia del procesamiento de salmueras que se hace en la Puna, su explotación requiere trabajos de cantera a cielo abierto, voladuras e inmensos volúmenes de agua en las nacientes de la cuenca del Río Albigasta, vital para el consumo humano, la ganadería y la agricultura en los valles del este catamarqueño y el oeste santiagueño.

La Sierra de Ancasti, además, está protegida como "Reserva Provincial de Uso Múltiple", con el propósito de resguardar la biodiversidad del bosque serrano nativo, asegurar la protección de las cuencas hídricas y tutelar el patrimonio arqueológico y cultural.

Ancasteños, alteños y santiagueños denuncian que Minería quiere avanzar en la aprobación del Informe de Impacto Ambiental de "Litios del Norte" de arrebato, sin haber a disposición de la sociedad la información pertinente.

La discreción con que Minería manejó la convocatoria a la reunión del 30 de septiembre puso en alerta a la población y ahora se expande un sentimiento renuente al proyecto. Ya el hecho de que vaya a instalarse en un área amparada por legislación específica indicaba que los procedimientos debían realizarse con la mayor de las prudencias, pero además había que considerar la cantidad de gente que vive en la zona, la actividad ganadera y agrícola que se desarrolla en ella y las expectativas en su potencial turístico.

Es, además de irregular, imposible perfeccionar los trámites administrativos para habilitar un emprendimiento litífero en forma semiclandestina.

El conflicto en el Este, todavía incipiente, condensa los retos que incuba el desarrollo minero. No se trata de insistir con las millonadas en inversiones y la cantidad de puestos de trabajo que genera la minería, sino de convertirla en engranaje de una maquinaria mayor de desarrollo, compuesta por actividades productivas sustentables y diversificadas, que potencien su efecto multiplicador más allá de las reservas de litio, oro y cobre.

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