
Buenos Aires autorizó la circulación de autos autónomos y robots en fase experimental
El gobierno de Jorge Macri autorizó el uso de vehículos con una tecnología inédita en el país
Resumen para apurados
Lo que autorizó el gobierno de Buenos Aires es de película, literal, sin sentido irónico o que refiera a algo extraño y negativo como a veces se emplea la expresión. En fase experimental quedó en el boletín oficial de la ciudad bonaerense publicada como 170/SECT/26, la aprobación del uso de vehículos autónomos capaces de circular sin intervención humana y pequeños robots con ruedas que podrán desplazarse solos para realizar tareas de reparto, limpieza, monitoreo o mantenimiento.
Según publica LA NACIÓN, se trata de una prueba piloto que busca establecer un marco legal para que las empresas puedan comenzar a realizar pruebas. El trabajo será conjunto, con las autoridades, de manera que se pueda evaluar qué servicios quieren brindar, qué recorridos realizar y otros aspectos vinculados con su implementación.
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Según la clasificación de la SAE (Society of Automotive Engineers) el nivel cuatro -es el que se autorizó- corresponde a funciones de conducción automatizada capaces de manejar el vehículo bajo condiciones limitadas y previamente establecidas. No requiere que la persona esté supervisando permanentemente ni que tome el control cuando la función está activa. Entre los ejemplos que menciona la SAE en su sitio web aparece el "taxi autónomo local" o robotaxi como se lo conoce en varias ciudades del mundo.
Estados Unidos es pionero con empresas como Waymo, en locaciones como Phoenix, San Francisco y Los Ángeles; China lidera actualmente la adopción masiva y comercial de esta tecnología en lugares como Wuhan, Beijing, Guangzhou y Shenzhen. En Medio Oriente, Dubái y Abu Dabi (EAU) han otorgado licencias y ya cuentan con flotas operativas de robotaxis en asociación con empresas internacionales. En Europa y Asia, hay pruebas piloto avanzadas e integraciones comerciales en marcha en países como Suiza (con el proyecto AmiGo de Baidu y PostBus), Reino Unido, Croacia y Singapur.
Estados Unidos reporta más de 20.000.000 de viajes realizados y además registra un 93% de satisfacción entre los pasajeros. La tecnología de estos autos combina Inteligencia Artificial, información de GPS, sensores y mapas especialmente desarrollados para cada zona en la que operan. A esto se suma un proceso de entrenamiento realizado tanto en entornos virtuales como con vehículos que recorren las calles reales. Los sensores que portan obtienen información en tiempo real para determinar dónde se encuentra y cómo debe desplazarse el vehículo o robot. Así puede reconocer peatones, ciclistas, otros vehículos y obstáculos que aparecen en su viaje.
Varias empresas tienen planeado el uso particular, pero enfrentan enormes desafíos técnicos, legales y económicos que hacen que falten años para que sea una realidad masiva.
Tesla, por ejemplo, propone la venta directa a particulares con vehículos como el Cybercab. Además, proponen que cuando el auto no se esté utilizando (por ejemplo, mientras la persona trabaja), pueda salir solo a hacer viajes de "robotaxi" para generar ingresos extra al dueño.
Sin embargo, la regulación actual prohíbe comercializar autos particulares sin volante ni pedales a clientes finales. Empresas como Waymo, Baidu y Zoox proponen un modelo de flota compartida: mantener los autos bajo su propia propiedad como servicios de transporte (similar a un Uber autónomo). La tecnología cuesta decenas de miles de dólares, lo que hace inviable que un consumidor particular compre el auto a un precio razonable; el principal obstáculo para que un vehículo autónomo esté en la cochera de casa.
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