
Bitcoin se divide en dos cadenas por BIP-110, pero el nuevo fork tiene escaso apoyo
La división comenzó en el bloque 961.632, cuando los nodos BIP-110 rechazaron un bloque producido por AntPool.
La blockchain de Bitcoin se dividió en dos ramas después de que los nodos que aplican BIP-110 comenzaran a rechazar los bloques que no señalaban respaldo a sus nuevas reglas.
El conflicto comenzó en el bloque 961.632. AntPool produjo el bloque que posteriormente siguió la mayor parte de la red, mientras que los partidarios de BIP-110 rechazaron ese bloque y siguieron uno alternativo producido por Roughnecks a través del pool Ocean.
La diferencia entre ambas cadenas aumentó rápidamente. Mientras la red principal alcanzaba el bloque 961.640, la rama BIP-110 permanecía en el 961.633, siete bloques por detrás, una señal del reducido poder de minería que respalda la propuesta.
BIP-110 pretende restringir durante aproximadamente un año el almacenamiento de datos no financieros dentro de Bitcoin, incluyendo usos asociados a Ordinals.
Entre sus medidas se encuentran límites para determinados campos de datos, una restricción de 83 bytes para OP_RETURN y cambios relacionados con algunas funciones de Taproot.
Sus defensores argumentan que almacenar información no monetaria permanentemente consume recursos de la red y compite con las transacciones financieras por el limitado espacio de los bloques.
Sus críticos, en cambio, sostienen que Bitcoin debería permanecer neutral y permitir cualquier transacción válida siempre que cumpla las reglas y pague las comisiones correspondientes.


El principal obstáculo para BIP-110 es precisamente su escaso respaldo. La propuesta estableció un umbral del 55%, equivalente a 1.109 de los 2.016 bloques producidos durante aproximadamente dos semanas.
Sin embargo, antes de la división solamente 51 bloques habían señalado apoyo, equivalentes al 2,53%.
Esto significa que la cadena BIP-110 necesita ahora que sus propios mineros produzcan bloques para continuar avanzando, mientras la mayoría del poder computacional permanece en la cadena tradicional.
Además, la división no implica automáticamente la creación de una nueva criptomoneda. Para convertirse en una alternativa económicamente relevante, el fork necesitaría respaldo de mineros, exchanges, billeteras y otros participantes del ecosistema.
Michael Saylor se encuentra entre quienes se oponen a BIP-110. El presidente ejecutivo de Strategy ha defendido que Bitcoin debe mantener su neutralidad y que las reglas de consenso no deberían utilizarse para decidir qué finalidad pueden tener las transacciones.
Por ahora, la cadena principal continúa dominando ampliamente, mientras BIP-110 permanece como un fork minoritario cuyo futuro dependerá de si consigue atraer mucho más apoyo de los mineros.