Argentina consolida su liderazgo mundial en litio
Argentina ocupa una posición central en el mercado mundial del litio por una combinación poco frecuente de recursos geológicos, crecimiento productivo, cartera de proyectos y costos operativos competitivos. Según el último informe de mercado de litio de la Secretaría de Minería de la Nación, el país concentra aproximadamente el 21% de los recursos mundiales de litio y cerca del 12% de las reservas globales, lo que lo ubica como líder regional y entre los principales actores mundiales por disponibilidad de recursos.
El dato adquiere mayor dimensión dentro del denominado Triángulo del Litio, integrado por Argentina, Bolivia y Chile, que en conjunto concentra alrededor del 45% de los recursos mundiales. En el país, los principales depósitos se encuentran en los salares de alta montaña del noroeste, con Jujuy, Salta y Catamarca como los principales polos de desarrollo.
Jujuy concentra operaciones de gran escala como Olaroz y Cauchari-Olaroz, mientras que la Puna salteña reúne proyectos como Pozuelos-Pastos Grandes, Centenario-Ratones, Sal de Oro y Salar del Rincón. En Catamarca se encuentran operaciones y proyectos como Fénix, Kachi y Tres Quebradas, además del potencial asociado al Salar del Hombre Muerto.
Esta base geológica se complementa con una estructura regulatoria orientada a la inversión privada. El informe destaca la vigencia de la Ley de Inversiones Mineras 24.196 y el fortalecimiento del marco de incentivos a partir de la Ley 27.742, que creó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El resultado es una cartera de proyectos de litio que durante 2025 fue valuada en más de US$12.000 millones, con participación de capitales diversos y una incorporación creciente de tecnologías destinadas a mejorar la eficiencia de los procesos, entre ellas la extracción directa de litio (DLE). El desarrollo de la industria argentina aceleró durante 2025. La producción nacional alcanzó 120.000 toneladas de LCE, con un crecimiento interanual del 62%. El salto fue explicado por siete proyectos de diferentes escalas y grados de maduración, que atraviesan distintas etapas de puesta en marcha, ampliación y optimización.
La evolución de cada operación muestra que el crecimiento de la producción no depende únicamente de nuevas minas o plantas. Una parte importante del incremento proviene de proyectos que todavía están alcanzando su capacidad nominal y de operaciones que consiguen elevar sus niveles de utilización mediante mejoras de procesos.
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