Antes de cada respuesta, están ellas: quiénes preparan las preguntas de "Enseñame Tucumán"
Zulema Quinteros y Ludmila Cajal contaron como es el trabajo con los libros, las reglas para competir y los estudiantes que las sorprendieron.
Resumen para apurados
Hay una dificultad que entusiasma a Zulema Quinteros: que los chicos sepan tanto que cueste definir quién gana. Le pasó en la primera semifinal de "Enseñame Tucumán", cuando las respuestas acertadas se sucedían y las preguntas, preparadas según la complejidad de cada categoría, parecían encontrar siempre a alguien listo para contestarlas. "Las preguntas no eran sencillas para nada", contó.
Junto con Ludmila Cajal, integra el equipo que prepara los contenidos y las consignas del certamen organizado por LA GACETA y el Ministerio de Educación. Trabajan bajo la coordinación de Julieta Teitelbaum, en la Dirección de Educación Secundaria, a cargo de Rosa Casares. Son las "escribanas" del concurso: estudian la bibliografía, elaboran los desafíos y siguen con atención cómo los estudiantes resuelven lo que ellas pensaron durante meses.
Ludmila también volvió a los apuntes. "Es como volver a sentirme estudiante, habitando esa misma curiosidad por aprender", contó sobre las lecturas y los subrayados que acompañan la preparación. Y cuando empieza el programa, sigue la competencia con los libros abiertos.
El recorrido de Zulema comenzó mucho antes de llegar al estudio: participó en la elaboración de materiales para que los docentes trabajaran con las colecciones sobre comunidades inmigrantes e indígenas. Después llegaron las capacitaciones y las distintas instancias del concurso.
A la hora de armar las consignas, el equipo busca que los estudiantes puedan comprender procesos y relacionarlos con su provincia: cómo llegaron las comunidades inmigrantes, dónde viven hoy las comunidades indígenas o qué saberes ancestrales siguen presentes en la vida cotidiana.
También hay una condición que deben cuidar: que todos puedan estudiar con los mismos recursos. "Nosotros seleccionamos la bibliografía y cuando la tenemos lista nos aseguramos de que todos los chicos la puedan tener", explicó. Para esta etapa reunieron en un PDF materiales que no estaban disponibles en línea y distribuyeron libros impresos entre las parejas y sus instituciones.
Durante la competencia, Cajal reconoce que sigue dos cosas a la vez. "Mi mirada está dividida entre el corazón y la técnica", describió. Observa la tensión de los participantes y la seguridad con la que defienden sus respuestas.
Quinteros, en cambio, encontró una expresión para contar lo que le pasa: "Mientras ellos compiten, yo simplemente los miro y digo qué pequeños gigantes son". Le sorprendió la naturalidad para explicar lo aprendido y la solidaridad entre estudiantes de distintas instituciones.
Cajal se quedó con otra imagen: las familias acompañando y los apuntes gastados, llenos de marcas y colores, que los chicos repasaban antes de salir frente a las cámaras.
Quinteros escuchó relatos de bibliotecas, horas de estudio y videollamadas con profesores fuera del horario escolar. Por eso, después de preparar tantas preguntas, tiene algo que pedirles a los adultos: "No subestimar a nuestros adolescentes y a nuestros jóvenes".
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