
Andrew Cuomo advierte que los avances regulatorios de las criptomonedas en EE. UU. podrían ser temporales
Andrew Cuomo considera que las nuevas reglas favorables a los activos digitales impulsadas por los reguladores estadounidenses son más vulnerables que una ley aprobada por el Congreso,
Los recientes avances regulatorios de las criptomonedas en Estados Unidos podrían no ser tan permanentes como parecen, según Andrew Cuomo.
El exgobernador de Nueva York, actualmente miembro de la junta del exchange OKX y copresidente de su empresa conjunta con Intercontinental Exchange (ICE), considera que existe una diferencia fundamental entre las decisiones tomadas por las agencias regulatorias y una legislación aprobada por el Congreso.
Su argumento puede resumirse en una frase: "la regulación no es legislación".
La advertencia llega después de que la CLARITY Act no consiguiera superar una votación procesal en el Senado el pasado 15 de septiembre.
El resultado fue de 49 votos contra 50, lejos de los 60 necesarios para avanzar.
El proyecto buscaba establecer un marco federal más amplio para los mercados de activos digitales, incluyendo una delimitación más clara de las competencias regulatorias.
Entre los puntos de desacuerdo estuvieron las exigencias de algunos legisladores demócratas para incorporar mayores restricciones sobre posibles conflictos de interés de funcionarios públicos vinculados con negocios de criptomonedas.
El fracaso de la votación no necesariamente significa que el proyecto haya desaparecido definitivamente. Existen mecanismos parlamentarios que podrían permitir reconsiderarlo, aunque cualquier nueva votación dependerá de acuerdos políticos adicionales.
Mientras el Congreso permanece dividido, la SEC ha seguido utilizando las facultades que ya posee para desarrollar nuevas reglas relacionadas con activos digitales.
Uno de los ejemplos más importantes ocurrió el 17 de septiembre, cuando el organismo aprobó una exención temporal y condicionada de cinco años para determinadas plataformas que permiten negociar versiones tokenizadas de acciones estadounidenses mediante blockchain.
La medida permite experimentar con sistemas basados en contratos inteligentes, creadores automatizados de mercado y pools de liquidez bajo determinadas condiciones regulatorias.
La propia SEC ha presentado esta iniciativa como un mecanismo temporal destinado a recopilar información antes de desarrollar reglas más duraderas.
La diferencia fundamental está en la jerarquía y permanencia de las medidas.
Una ley aprobada por el Congreso crea un marco jurídico que no puede ser modificado simplemente porque cambien los responsables de una agencia federal.
Las regulaciones, exenciones e interpretaciones administrativas, en cambio, pueden ser modificadas, sustituidas o sometidas a nuevos procesos regulatorios bajo futuras administraciones. Algunas medidas también pueden enfrentar impugnaciones judiciales o revisiones legislativas dependiendo de su naturaleza y del procedimiento utilizado.
Por eso Cuomo considera que depender exclusivamente de organismos como la SEC o la CFTC deja a la industria con menos estabilidad jurídica a largo plazo que una legislación federal.
Cuomo atribuyó parte del fracaso de la CLARITY Act al contexto político y espera que el Congreso vuelva a considerar una legislación sobre criptomonedas.
Una posibilidad sería intentar alcanzar un acuerdo durante el periodo posterior a las elecciones y antes de que comience el nuevo Congreso.
Sin embargo, el resultado dependerá de las negociaciones entre republicanos y demócratas y de la composición futura del Congreso. Por ahora, no existe certeza de que la CLARITY Act, o una versión modificada, consiga los votos necesarios.
El exgobernador considera además que las propias empresas de criptomonedas cometieron errores durante el proceso legislativo.
Aunque decenas de millones de estadounidenses poseen o utilizan activos digitales, Cuomo sostiene que la industria no consiguió convertir esa base de usuarios en suficiente presión pública para impulsar la legislación.
También señaló que las grandes donaciones políticas realizadas por participantes del sector no sustituyen la necesidad de conseguir apoyo legislativo.
Cuomo conoce de cerca el debate regulatorio sobre las criptomonedas. Durante su etapa como gobernador de Nueva York se puso en marcha en 2015 la BitLicense, uno de los primeros regímenes específicos de licencias para empresas de activos digitales en Estados Unidos. Posteriormente reconoció que algunas de sus exigencias terminaron siendo demasiado restrictivas para determinadas compañías.
La cuestión de fondo es ahora cuánto puede avanzar la regulación estadounidense de criptomonedas mediante decisiones administrativas sin una nueva ley del Congreso.
La SEC ya está utilizando sus competencias para permitir determinadas actividades relacionadas con tokenización y desarrollar nuevas reglas para activos digitales. Pero algunas de estas medidas son explícitamente temporales, como la exención de cinco años para las acciones tokenizadas.
Por eso, la advertencia de Cuomo apunta principalmente a la durabilidad del nuevo marco regulatorio: las decisiones de las agencias pueden ofrecer soluciones inmediatas, pero una legislación federal proporcionaría una base jurídica diferente y potencialmente más estable.
Mientras el Congreso decide si retoma la CLARITY Act o negocia una alternativa, buena parte de la evolución regulatoria de las criptomonedas en Estados Unidos continuará dependiendo de las decisiones de la SEC, la CFTC y otros organismos federales.
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