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"Ahora puedo ver todo": el testimonio de la joven trasplantada de córnea
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"Ahora puedo ver todo": el testimonio de la joven trasplantada de córnea

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El Ancasti
lunes, 03 de agosto de 2026 · 09:05 a. m. hs · 3 min
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Kiara Gerzicich y su madre relataron el largo camino que atravesaron hasta llegar a la cirugía.

Kiara Gerzicich y su madre relataron el largo camino que atravesaron hasta llegar a la cirugía.

Camino al trasplante. Kiara y su madre en Ancasti Streaming.

A dos semanas del primer trasplante pediátrico de córnea realizado en el Hospital San Juan Bautista, Kiara Gerzicich comenzó a recuperar una vida que durante años estuvo limitada por el queratocono bilateral severo. La adolescente y su madre, Lucía Soria, compartieron el proceso que atravesaron desde el diagnóstico hasta la cirugía y destacaron que la intervención, realizada íntegramente en Catamarca, les permitió evitar derivaciones a otras provincias y abrió una nueva esperanza para otros pacientes.

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La historia de Kiara comenzó cuando tenía 11 años. Los persistentes dolores de cabeza motivaron una consulta oftalmológica que derivó en estudios especializados y luego en la confirmación del diagnóstico. Desde entonces, la familia debió viajar periódicamente a Buenos Aires para los controles, mientras la enfermedad avanzaba progresivamente y comprometía cada vez más la visión.

"Durante años viajábamos cada tres meses. Primero intentamos frenar la enfermedad con lentes especiales y luego con un cross-linking en el ojo izquierdo, pero el ojo derecho ya necesitaba un trasplante", recordó Lucía.

La madre explicó que el mayor desafío fue lograr que el procedimiento pudiera realizarse en Catamarca antes de que su hija cumpliera los 18 años. Al tratarse de una paciente pediátrica, necesitaban una autorización especial del INCUCAI para que la intervención se concretara en la provincia.

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"Mi lucha era contra el tiempo. Quería que pudiera operarse antes de cumplir la mayoría de edad para que tuviera prioridad como paciente pediátrica", señaló.

Finalmente, la autorización llegó y pocos días después apareció un donante compatible. Para la familia fue un momento inolvidable.

"Cuando me llamaron para decirme que al día siguiente la operaban sentí que me había ganado la lotería. No dormí en toda la noche esperando ese momento", relató emocionada.

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La recuperación sorprendió incluso a la propia paciente. Apenas le retiraron el vendaje comenzó a distinguir luces, colores y los rostros de quienes la acompañaban.

"Tenía miedo de salir de la cirugía y seguir sin ver. Cuando me destaparon el ojo veía los colores, veía a mi mamá, veía a todos. Fue algo muy emocionante", contó Kiara.

La adolescente aseguró que el trasplante cambió por completo su vida cotidiana. Antes debía sentarse siempre en los primeros bancos de la escuela, pedir que sus compañeros le dictaran apuntes y convivir con importantes limitaciones para desplazarse.

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"Ahora puedo volver al colegio con otra tranquilidad. Ya no voy a depender de que me lean o me acerquen las cosas. Me cambió la vida", expresó.

Actualmente continúa con controles médicos semanales y un tratamiento con medicación inmunosupresora y colirios provistos por el sistema público, mientras avanza favorablemente la adaptación del injerto.

Durante la entrevista, tanto madre como hija hicieron especial hincapié en el valor de la donación de órganos y agradecieron a la familia del donante.

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"No hay gesto de amor más grande que, en medio del dolor por la pérdida de un ser querido, decidir donar para que otra persona pueda volver a ver", afirmó Lucía.

Kiara también quiso dejar un mensaje para otros jóvenes que atraviesan situaciones similares.

"No tengan miedo. Vale la pena. Te cambia totalmente la vida. Y si pueden donar órganos, háganlo, porque le pueden cambiar la vida a otra persona como me la cambiaron a mí."

La madre también recordó que durante todo el proceso recibió el acompañamiento del personal del Hospital San Juan Bautista, del CAICA y de numerosos profesionales que hicieron posible la cirugía. Antes de finalizar, reveló una frase que su hija le dijo después de la operación y que resume todo el camino recorrido: "No es ver para creer; es creer para volver a ver."

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