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A días nublados, ojos de sol
ActualidadTucumán

A días nublados, ojos de sol

LD
Ligia Dione Miralles
viernes, 30 de octubre de 2026 · 10:00 a. m. hs · 5 min
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Noticias de Jujuy, Argentina y el Mundo. El Tribuno de Jujuy ofrece noticias de último momento, actualidad, deportes, policial, económico, social, política e información de interés general. Informate

Hay frases que llegan a nuestra vida para quedarse, palabras que, por alguna razón, nos abrazan el alma y nos recuerdan cómo queremos transitar nuestro camino. "A días nublados, ojos de sol" es la frase que me acompaña hace muchos años y hoy quiero compartirla con vos, y ojalá te guste y te sirva. Es una de esas frases que nos invitan a mirar la vida desde una perspectiva diferente, a comprender que no siempre podemos elegir lo que sucede, pero sí podemos aprender a elegir desde dónde lo miramos.

Porque todos tenemos días luminosos, de esos en los que despertamos con ganas de comernos el mundo, en los que las cosas parecen acomodarse, las personas nos sonríen y hasta el aire que respiramos nos resulta más amable. Pero también existen esos otros días, los nublados, aquellos en los que las preocupaciones nos pesan, las noticias nos entristecen, las ausencias se hacen presentes y las respuestas que esperamos parecen demorarse demasiado. Días en los que cuesta encontrar motivos para sonreír, en los que la incertidumbre nos visita sin pedir permiso y en los que hasta las pequeñas dificultades parecen volverse enormes. Y es precisamente allí, cuando el cielo de nuestra vida se cubre de nubes, cuando más necesitamos recordar que la luz no siempre depende de lo que sucede afuera.

Tener ojos de sol no significa negar la tristeza, fingir que todo está bien ni obligarnos a sonreír cuando tenemos ganas de llorar. No se trata de convertirnos en personas que siempre están felices. Se trata, más bien, de aprender a mirar las dificultades sin permitir que ellas ocupen todo nuestro horizonte. Es comprender que podemos atravesar un momento difícil y, aun así, encontrar una palabra amable, disfrutar de un abrazo, agradecer una compañía o descubrir algo pequeño que nos devuelva la esperanza.

Los ojos de sol son una manera de estar en el mundo, una disposición interior que nos ayuda a descubrir posibilidades donde otros solamente ven obstáculos, aprendizajes donde antes veíamos fracasos y nuevos caminos cuando alguno de los que habíamos elegido se cierra inesperadamente. Hay circunstancias que nos desbordan, pérdidas que necesitan tiempo para ser elaboradas y situaciones que nos obligan a detenernos para recuperar nuestras fuerzas. En esos momentos, también necesitamos permitirnos estar tristes, pedir ayuda y reconocer que no podemos con todo.

La verdadera fortaleza no consiste en permanecer siempre de pie, sino en aprender a levantarnos y comprender que descansar también es una manera de cuidarnos. A veces, simplemente podemos tratarnos con ternura, dejar de exigirnos tanto y recordar que estamos haciendo lo mejor que podemos con las herramientas que tenemos.

También significa aprender a mirar a los demás. Nunca sabemos con exactitud qué batallas está librando una persona detrás de su sonrisa, qué preocupación la mantiene despierta o qué tristeza intenta disimular. Una palabra oportuna, una escucha sincera, un gesto de cariño pueden convertirse en un pequeño rayo de luz para alguien que está atravesando un día nublado. No necesitamos resolver los problemas de todo el mundo; muchas veces, alcanza con estar presentes, escuchar sin juzgar y ofrecer nuestra compañía desde el corazón. íQué hermoso sería que pudiéramos convertirnos en personas que iluminan sin encandilar, que acompañan sin invadir y que ofrecen esperanza sin minimizar el dolor ajeno! Y también que aprendiéramos a elegir mejor aquello que alimenta nuestra mirada.

Porque si pasamos los días concentrados exclusivamente en las malas noticias, las decepciones, las quejas y todo lo que nos falta, terminaremos creyendo que la vida es solamente eso. En cambio, si hacemos el ejercicio consciente de reconocer lo que sí tenemos, agradecer los vínculos que nos hacen bien, disfrutar de los pequeños placeres cotidianos y celebrar nuestros avances, iremos descubriendo que incluso en los días difíciles hay algo que merece nuestra atención.

Tal vez sea el sol que se asoma entre las nubes, una conversación inesperada, una canción que nos emociona, el aroma del café, una flor que encontramos en el camino o la tranquilidad de saber que hoy tenemos una nueva oportunidad para intentarlo. Son pequeñas manifestaciones de vida que, cuando aprendemos a reconocerlas, nos ayudan a recuperar la perspectiva.

Tener ojos de sol también implica dejar de esperar que las circunstancias sean perfectas para permitirnos disfrutar. Si esperamos a que todos nuestros problemas estén resueltos, a que las personas actúen como deseamos o a que desaparezcan nuestras preocupaciones para sentirnos bien, quizá posterguemos indefinidamente la posibilidad de ser felices. La vida sucede ahora, con dudas, proyectos, imperfecciones y esperanzas. Por eso, necesitamos aprender a disfrutar lo disfrutable, a reconocer los momentos buenos mientras ocurren y a no permitir que una preocupación nos robe todas las pequeñas alegrías que todavía podemos experimentar.

No podemos controlar el clima de cada jornada, pero podemos aprender a cuidar la luz que llevamos dentro. Podemos elegir palabras que nos alienten en lugar de aquellas que nos desalientan, pensamientos que nos ayuden a encontrar alternativas y actitudes que nos acerquen a la vida que deseamos construir. Podemos dejar de alimentar resentimientos, soltar algunas exigencias y comprender que no todo tiene que salir como lo planeamos para que algo bueno pueda suceder.

Hoy quiero invitarte a recordar esta frase cuando las cosas no salgan como esperabas, cuando alguien te decepcione o cuando la vida te sorprenda con un desafío. Respirá, date tiempo, reconocé lo que sentís y después buscá, sin exigencias, ese pequeño rayo de luz que todavía puede acompañarte. Y si hoy no conseguís encontrarlo, no te castigués: a veces necesitamos que alguien nos preste su sol hasta que podamos recuperar el nuestro. Porque los días nublados también forman parte de la vida, y no hay nube que deba hacernos olvidar que la luz existe.

A días nublados, ojos de sol; no para negar la realidad, sino para mirarla con esperanza, atravesarla con valentía y recordar que siempre podemos encontrar alguna razón para seguir creyendo en la belleza de vivir. Que nunca nos falte la capacidad de descubrir lo bueno, la voluntad de construir lo posible y la ternura necesaria para acompañarnos, aun cuando el cielo no esté despejado. Y que, cada vez que podamos, seamos también ese rayito de sol que alguien necesita para volver a sonreír. Namaste. Mariposa Luna Mágica. (gotasygotitasjujuy@gmail.com).

Temas de la nota

#provinciales#2026#dias#nublados#ojos#sol#jujuy
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