
A 124 años de la exhumación de los restos de Manuel Belgrano: el escándalo que sacudió al país
La ceremonia, pensada como un homenaje solemne, terminó envuelta en polémica por la sustracción de parte de la dentadura del prócer.
Manuel Belgrano murió el 20 de junio de 1820, pobre y enfermo, en su casa natal cercana al convento de Santo Domingo, en Buenos Aires. Su familia no contaba con recursos para costear una lápida digna, por lo que fue sepultado bajo una placa de mármol reutilizada. Durante más de ocho décadas, sus restos permanecieron en el atrio de esa iglesia, sin el reconocimiento que merecía el creador de la bandera nacional.
La situación cambió durante el segundo mandato presidencial de Julio Argentino Roca, quien encargó al escultor italiano Ettore Ximenes la construcción de un monumento destinado a albergar los restos del prócer. Para poder concretar el traslado, resultaba imprescindible realizar antes la exhumación.
La ceremonia del 4 de septiembre de 1902
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El acto se llevó a cabo en el atrio del Convento de Santo Domingo y contó con la presencia de familiares directos de Belgrano, entre ellos su nieto Carlos Vega Belgrano y su bisnieto, el subteniente Manuel Belgrano. En representación del gobierno nacional asistieron el ministro del Interior, Joaquín V. González, y el de Guerra, Pablo Riccheri, además de un grupo de médicos —Marcial Quiroga, Julián Massot y Carlos Malbrán— encargados de labrar el informe médico legal.
La exhumación comenzó pasadas las 14 horas. Según relató en su momento el diario La Prensa, la tarea se realizó con extremo cuidado para no perder ningún fragmento de los restos. Al excavar la fosa no se halló ningún vestigio del ataúd original, producto de la humedad del terreno, y los huesos dispersos fueron recogidos y depositados sobre una bandeja de plata sostenida por un religioso del convento. Entre los restos se identificaron también algunas piezas dentales.
El escándalo de los dientes
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Lo que debía ser un acto solemne derivó en uno de los episodios más comentados de la historia argentina reciente de la época. Los propios ministros González y Riccheri sustrajeron parte de la dentadura del prócer durante la ceremonia. La prensa de la época difundió el hecho y generó un fuerte repudio público, al punto que los funcionarios debieron devolver rápidamente las piezas que se habían llevado. Publicaciones satíricas como Caras y Caretas ironizaron sobre el episodio, e incluso publicaron una ilustración en la que el espíritu de Belgrano señalaba con el dedo a los dos ministros.
La inauguración del mausoleo
Tras la exhumación, los restos permanecieron guardados hasta la finalización del monumento. La obra, financiada mediante una suscripción popular a la que contribuyó todo el país, fue inaugurada el 20 de junio de 1903, a 83 años de la muerte de Belgrano, en un acto donde finalmente se colocó la urna con sus restos. El mausoleo, realizado en mármol de Carrara, mide casi nueve metros desde el suelo hasta la parte superior del sarcófago y está flanqueado por las estatuas de bronce que representan "El Pensamiento" y "La Acción".
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Actualmente, los restos de Manuel Belgrano descansan en ese mismo mausoleo, frente a la iglesia de Santo Domingo, en el barrio porteño de Monserrat, y continúan siendo uno de los sitios históricos más visitados de la Ciudad de Buenos Aires.
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