
44 años de amor, la historia detrás de creación de Appace
Nacida del amor maternal y familiar más puro, transformó la salud y la inclusión en Jujuy.
Fundada en 1981 por la doctora Norma Beatriz Issa, como respuesta al diagnóstico de su hijo Edmundo, la institución se convirtió en un faro de contención en Jujuy gracias al apoyo de su familia y de toda una comunidad solidaria. Y a veces, la vida sorprende con giros inesperados que transforman los planes por completo. Sin embargo, la perseverancia, la voluntad y el deseo inquebrantable de superar la adversidad pueden dar nacimiento a obras extraordinarias.
Esta es la historia de Appace (Asociación Protección al Paralítico Cerebral), una organización que transformó la salud y la inclusión en Jujuy, nacida del amor maternal y familiar más puro.
El origen de esta inmensa obra se remonta a septiembre de 1977 (Revista Appace logros 2012 - 30 años). Tras la procesión del Señor y la Virgen del Milagro, la doctora Norma Beatriz Issa celebraba el nacimiento de su primer hijo, Edmundo, a quien llamaba cariñosamente su "principito". Con el paso de los meses, Norma notó dificultades en el desarrollo del bebé: le costaba mantener el equilibrio, comía poco y sufría fuertes cólicos. Aunque las primeras consultas médicas minimizaron la situación catalogando como un simple retraso de maduración, la incesante búsqueda de una madre desesperada topó con una realidad dolorosa: "Tiene parálisis cerebral y debe hacer rehabilitación".
Aquel diagnóstico, que en palabras de la propia Norma "sonó como una puñalada en el corazón" no la detuvo. Ante la falta de respuestas y de centros especializados en la provincia en aquella época, transformó el dolor en acción. Con el respaldo de su núcleo familiar y amigos, se convenció de la necesidad imperiosa de fundar un Instituto de Rehabilitación en Jujuy. Así, el 17 de diciembre de 1981, nació formalmente Appace. Su logotipo, dos manos unidas, se convirtió en el símbolo de una cadena solidaria destinada a revalorizar a la persona más allá de cualquier discapacidad.
La institución comenzó su labor el 27 de agosto de 1982 en una pequeña vivienda alquilada, asistiendo apenas a ocho pacientes. El impacto de su trabajo fue tal que, en 1986, el Estado provincial provisoriamente cedió un espacio físico adecuado para responder a la creciente demanda, permitiendo la atención de niños desde sus primeros meses de vida hasta la pubertad.
Se fueron creando centros de manera consecutiva y se consolidaron servicios claves formando un Círculo de la Vida: Centro de Desarrollo infantil (Cedin), Centro Educativo Terapéutico (CET), Centro de Capacitación Laboral (CCL), Centro de Rehabilitación Integral (Ceri), Centro de Día (CD), Centro de Día Ocupacional (CDO).
El año 1996 marcó un hito definitivo con la mudanza a su sede propia en el barrio Bajo La Viña. Este logro tuvo un pilar fundamental e inolvidable: Selín Issa movilizado por el profundo amor hacia su nieto Edmundo, donó los terrenos donde hoy se erige el Instituto de Rehabilitación y Centro de Día.
Al convertirse en el soporte económico y emocional de su hija Norma, Issa se transformó en el abuelo de cada uno de los pacientes. Su enorme legado comunitario fue reconocido por la Municipalidad de la Capital bajo la gestión del intendente Hugo Cid Conde, al bautizar con su nombre la calle donde actualmente funciona la institución hoy conocida como Selín Issa 378 Bajo la Viña.
La solidez y el prestigio actual de la asociación se deben a una posta de voluntades que nunca se interrumpió. Tras el camino trazado por Norma, la presidencia fue asumida en su momento por la Dra. Beatriz Jorge, quien inyectó toda su energía para mejorar las prestaciones. Ese trabajo incansable lo continúa hoy la Dra. Silvia Royo de Weibel, respaldada firmemente por su familia. Asimismo, la transparencia y el cuidado minucioso de las finanzas estuvieron históricamente custodiados por la tesorera Marta Luna de Menéndez, junto a decenas de mujeres que han trabajado de forma anónima.
Hoy, Appace cuenta con un equipo de más de 200 personas entre profesionales de la salud (kinesiólogos, psicólogos, médicos, fonoaudiólogos, docentes, técnicos y personal administrativo, de maestranza y transporte). Cuarenta y cuatro años después de aquel primer impulso, el milagro que Norma Issa buscó para su propio hijo se multiplica diariamente en la calidad de vida y el futuro de cientos de familias jujeñas. Siempre trabajando con una misión: mejorar a las personas con parálisis cerebral y patologías afines mediante una rehabilitación integral que promueva su bienestar físico, emocional y desarrollo personal, favoreciendo su autonomía y plena inclusión social. Ser la opción líder de atención integral para los pacientes y sus familias, consolidando un modelo basado en la investigación, innovación, ética profesional y solidez institucional.
Con valores centrales: compromiso, solidaridad, alegría, calidez. Es orgullo que tiene Jujuy de contar con servicios de esta naturaleza gracias al esfuerzo y sueños de Norma y Selin Issa y que se debe reconocer y agradecer el esfuerzo, dedicación y amor, acompañando este y otros sueños que sin duda serán realidad. (Autoría Fernando Zurueta).
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