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21K LA GACETA: el crecimiento de una carrera que va más allá de la meta
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21K LA GACETA: el crecimiento de una carrera que va más allá de la meta

DC
Diego Caminos
lunes, 12 de octubre de 2026 · 05:37 a. m. hs · 5 min
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La cuarta edición reunió a cerca de 3.000 corredores. Desde el área de Marketing destacaron las mejoras organizativas, la experiencia de los participantes y el impacto social del evento.

Resumen para apurados

Cuando los últimos corredores cruzaron la meta, Alejandra Barros encontró un momento para observar lo ocurrido durante la mañana. La gerente de Marketing de LA GACETA, una de las impulsoras de la carrera, había pasado meses pendiente de detalles que el público muchas veces no advierte: el recorrido, la señalización, la seguridad y las actividades destinadas a los participantes. Esta vez, la sensación fue distinta. "Este año realmente hemos tenido un nivel de carrera que era el que queríamos tener", aseguró.

La cuarta edición reunió a unos 3.000 participantes y convirtió las calles tucumanas en escenario de una fiesta deportiva. Pero su satisfacción no respondió únicamente a la convocatoria. Después de numerosas decisiones para mejorar la competencia, considera que la organización alcanzó un nuevo nivel. "Siempre habrá cosas para afinar, pero en líneas generales estoy muy conforme", resumió. También destacó la respuesta de los corredores, los patrocinadores y la Municipalidad.

La primera edición se disputó en Yerba Buena y congregó a unas 1.000 personas. La segunda reunió a 1.500, aunque hubo inconvenientes con el cronometraje; en la tercera, algunos aspectos del recorrido exigieron ajustes. Para Barros, esas experiencias dejaron enseñanzas que se reflejaron en las decisiones de este año.

Una prioridad fue darles más tranquilidad tanto a los atletas de élite como a los principiantes. Se incorporaron más auxiliares para orientar a los participantes, motos y bicicletas eléctricas a lo largo del circuito. También se modificó la señalética: los carteles que antes se colocaban en postes fueron reemplazados por señales de mayor tamaño, ubicadas sobre las calles para facilitar la identificación del trazado.

Hubo, además, una novedad tecnológica. Los corredores pudieron cargar el recorrido en sus relojes Garmin y seguir la trayectoria durante la prueba. "Nos apoyamos en la tecnología en todo lo que pudimos para que el corredor vaya seguro, tranquilo, y creo que lo logramos", explicó Barros. También destacó el operativo de Tránsito, indispensable para coordinar los cortes de calles.

Pero la idea no era ofrecer solamente un circuito bien organizado: también se buscó que el esfuerzo estuviera acompañado por estímulos. Frente a la sede del diario se instaló un túnel, hubo músicos en distintos puntos de la ciudad y una camioneta recorrió la avenida Mate de Luna con música para los participantes. La lluvia impidió llevar un DJ en la caja del vehículo, como estaba previsto.

"Siempre buscamos desde Marketing mejorar la experiencia del corredor. Que más allá de correr tenga sensaciones nuevas, emociones, que se motive", señaló. El objetivo abarcó tanto los aspectos deportivos como la ambientación del recorrido.

Barros observa que el crecimiento de la carrera acompaña una transformación más amplia. El running convoca cada vez a más personas y, junto con los beneficios de la actividad física, ofrece espacios de encuentro. Los grupos de entrenamiento generan amistades y hasta parejas; las familias se acercan a acompañar. "Mucha gente ha encontrado espacios para, más allá de hacer un deporte, tener un vínculo social con otras personas", reflexionó.

La organización intentó acompañar ese movimiento. En ediciones anteriores, la distancia más corta era de tres kilómetros; este año pasó a cinco. La modificación apuntó a quienes ya corren ocasionalmente y buscan un desafío mayor. Los 10 kilómetros se afianzan como una distancia convocante, mientras que los 21 aparecen como una meta para los más experimentados.

"Estoy segura de que toda la gente que corre cinco kilómetros hoy el año que viene va a estar preparando sus 10, y el que corre 10 irá por los 21 en muchos casos", proyectó Barros. La tarea, entiende, es acompañar esa evolución sin descuidar a quienes participan por recreación.

La convocatoria cumplió con las expectativas. En otras ediciones, los cupos se habían agotado antes de la largada; esta vez se amplió la disponibilidad de inscripciones y se mantuvieron abiertas hasta el día anterior. La decisión permitió sumar también a quienes suelen resolver su participación a último momento.

Patricia Ribone, gerente Comercial de LA GACETA, destacó el respaldo de las empresas y el trabajo de los sectores involucrados. "Cada vez más marcas saben la importancia de la vida al aire libre, de la salud, y se comprometen con este evento", sostuvo. Para ella, los valores que expresa la jornada (amistad, familia y trabajo en equipo) explican buena parte de ese acompañamiento.

Ribone también subrayó la energía de la largada y el clima, más favorable para correr que el calor de otras ediciones. "Cuando ves salir a la gente, te dan ganas de correr, de salir con ellos. Es una energía hermosa", expresó. E invitó a quienes todavía no participan a acercarse, aunque sea para caminar.

Para Barros, la carrera demuestra hasta dónde puede extenderse la relación de LA GACETA con su comunidad. Organizar un evento deportivo propio fue uno de sus primeros grandes desafíos en la empresa. Cuatro ediciones después, considera que la confianza en la propuesta y la respuesta del público le dieron una identidad reconocible.

"Si bien somos una empresa periodística, hemos logrado meternos a hacer un evento de estas características que brinda muchísimo más que información", explicó. Y sintetizó el cambio con una imagen sencilla: "No tan solo nos conectamos con los lectores y con la audiencia a través del diario papel, de la web, de LA GACETA Play, de las redes, sino que hoy nos conectamos con la gente corriendo en las calles".

Queda, de todos modos, un desafío que excede a los corredores. Barros señaló que algunos automovilistas respondieron con bocinazos a los cortes de tránsito y pidió mayor comprensión. Aspira a que la ciudad incorpore la carrera como una celebración compartida, que atrae participantes de otras provincias y moviliza distintos sectores de la actividad local.

Pero entre tantas satisfacciones, Barros se quedó con dos historias: la de Facundo Villamil, que completó los 21 kilómetros en una silla de ruedas adaptada pese a sufrir un desperfecto durante el recorrido, y la de Secilio Villalba, un atleta ciego vinculado a Los Murciélagos y que también subió al podio. "Poder alentarlo, abrazarlo y verle la cara de satisfacción son cosas que para mí en mi trabajo no tienen precio", confesó.

Historias que reflejan el espíritu de una competencia que, edición tras edición, continúa superándose. Con una organización cada vez más sólida, una convocatoria creciente y miles de experiencias compartidas, los 21K de LA GACETA volvieron a demostrar que su verdadero éxito trasciende los resultados deportivos. Y que, después de cuatro ediciones, todavía tiene mucho camino por recorrer.

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Leer la nota original en La Gaceta
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