
15% de jóvenes tiene uso problemático de pantallas
Desde Salud Mental remarcan que el problema no es solo la tecnología, sino lo que se deja de hacer. Advierten por la proliferación de sitios de apuestas ilegales y llaman a fijar límites y dialogar en el hogar.
Un relevamiento realizado en Jujuy, que alcanzó a casi el 70% de la matrícula estudiantil de la provincia, ubicó a los consumos digitales en el cuarto lugar entre las prácticas relevadas, con cerca del 15% de prevalencia. El director provincial de Salud Mental, Agustín Yécora, advirtió sobre el impacto del uso excesivo de dispositivos, las apuestas online y la pérdida de espacios de encuentro, descanso y actividad.
El crecimiento de los consumos digitales entre niños, adolescentes y jóvenes comenzó a adquirir mayor visibilidad a partir de la pandemia, especialmente a partir de la expansión de actividades que tradicionalmente se realizaban de manera presencial y que pasaron a desarrollarse a través de plataformas digitales. Entre ellas, las apuestas y los juegos por dinero constituyen una de las principales preocupaciones de los equipos de Salud Mental.
El relevamiento realizado durante 2025 permitió obtener información sobre distintos consumos en la población estudiantil y alcanzó a casi el 70% de la matrícula provincial. Según explicó Yécora, se trata del primer estudio que permite contar con datos de prevalencia e incidencia sobre esta problemática.
Los consumos digitales se ubicaron en el cuarto lugar entre los consumos relevados, con alrededor del 15% del total de prevalencia. Por delante aparecen el alcohol, el tabaco y las bebidas energizantes y vapers. El director señaló además que la incidencia registrada para los consumos digitales resulta superior a la de otras sustancias ilegales, como la marihuana.
"El consumo digital es un tema que tiene su incidencia a partir, fundamentalmente, de la pandemia para acá", explicó Yécora, quien remarcó que el fenómeno no debe analizarse solamente desde el crecimiento de las apuestas online, sino también desde el tiempo que niños y adolescentes permanecen conectados a distintos dispositivos.
En este sentido, uno de los datos que genera mayor preocupación es la cantidad de horas de exposición. "Estamos intentando que nos preocupe antes, cuando vemos que una persona está ocho, nueve, diez horas diarias en promedio conectada a diferentes dispositivos", señaló.
Para el funcionario, el problema no radica únicamente en la cantidad de tiempo frente a una pantalla, sino en aquello que se deja de hacer como consecuencia de ese uso. Las largas horas de conexión pueden reducir las posibilidades de interacción con otras personas, la realización de actividad física y al aire libre, el desarrollo de la motricidad y la participación en actividades educativas, recreativas y sociales.
La situación también adquiere una particular complejidad porque se desarrolla muchas veces dentro de los hogares y puede pasar inadvertida para las familias. "Esto sucede en la habitación o en la casa particular de cada persona, en un mundo que está como silente, que no es visible y que no nos enteramos", advirtió Yécora.
A esto se suma otro dato surgido del relevamiento: "ante la consulta sobre a quién recurrirían si tuvieran un problema grave, uno de cada cuatro adolescentes respondió que a nadie". Para Salud Mental, el dato representa una señal de alerta sobre la necesidad de fortalecer los vínculos, la escucha y los espacios de confianza.
Apuestas online: la clave está en detectar a tiempo los cambios de conducta
En el caso específico de las apuestas online, el fenómeno también generó nuevas demandas de prevención y atención. Yécora indicó que el Instituto Provincial de Juegos de Azar informa semanalmente sobre la baja de más de 100 páginas ilegales de apuestas, una cifra que, según planteó, permite dimensionar la magnitud del universo digital al que están expuestos los usuarios. "Un consumo se vuelve problemático cuando genera en la persona una dependencia física o psíquica, que lo que hace es que esta persona descontinua sus actividades en su vida diaria, de sus estudios, de su trabajo, de su vida social", explicó.
Entre las señales de alerta se encuentran las alteraciones del sueño, dificultades para concentrarse, irritabilidad y cambios en los hábitos cotidianos. La diferencia, señaló Yécora, es que muchas veces no existe una conducta disruptiva evidente, sino modificaciones progresivas que afectan la vida cotidiana.
La prevención, por ello, apunta a generar límites y espacios libres de dispositivos. "Si nos juntamos a comer, no utilizamos el celular mientras estamos comiendo; si nos juntamos a una clase de algo porque queremos aprender sobre algo, no utilizarlo", ejemplificó. Desde Salud Mental remarcan, sin embargo, que el objetivo no es demonizar la tecnología.
Las herramientas digitales también permiten acceder al conocimiento, estudiar y mantener vínculos. La clave está en detectar a a tiempo los cambios de conducta para evitar que su utilización desplace las actividades necesarias para el desarrollo integral. Cuando la dependencia ya está instalada, el abordaje requiere acompañamiento profesional. En Jujuy, la red de Salud Mental y Adicciones cuenta con las Unidades de Salud Mental y Adicciones (Usma), además de otros dispositivos de atención. Las consultas pueden realizarse en cualquier efector de salud para evaluar cada situación y definir el acompañamiento correspondiente.
"Es todo un proceso de construcción de salud", sintetizó Yécora, al destacar que modificar los hábitos no solo puede favorecer la salud individual, sino también los vínculos, el rendimiento escolar y la participación en las distintas actividades de la vida cotidiana.
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