
Lágrimas de campaña: Catalán se quebró por dejar a su familia en Buenos Aires y blanqueó que no vive en Tucumán
El dirigente de La Libertad Avanza se quebró en vivo al contar que cada semana deja a su familia en Buenos Aires para viajar a Tucumán. En plena disputa por los domicilios, la emoción terminó dejando expuesto un dato incómodo: su casa sigue estando lejos de la provincia donde busca hacer política.
Lisandro Catalán quiso mostrar su costado más sensible en El Avispero, pero terminó dejando una confesión que puede ser bastante más incómoda que los agravios que denuncia: el dirigente libertario vive en Buenos Aires y viene a Tucumán todas las semanas para hacer política.
“Hace mucho tiempo que vengo sufriendo agravios de todo tipo y todas las semanas cuando vengo a Tucumán tengo que dejar mi familia”, dijo Catalán, con la voz quebrada. También contó que habló con su mujer y que ella lo respaldó frente a la situación.
El dato no es menor. Mientras busca convertirse en una de las caras de La Libertad Avanza en Tucumán, su propia confesión dejó claro que su casa, su familia y su vida cotidiana están en Buenos Aires. Tucumán, por ahora, aparece como el lugar al que llega semanalmente para meterse de lleno en la pelea política.
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Y la frase llega justo cuando el dirigente está en el centro de una disputa por los domicilios. Mariano Campero fue quien presentó una denuncia ante la Justicia Federal que alcanza tanto a Catalán como a Federico Pelli.
Catalán fue todavía más lejos y apuntó contra Campero, al que acusó de ser funcional al oficialismo.
Pero las lágrimas terminaron convirtiéndose en el momento más llamativo de la entrevista. Cuando le preguntaron qué lo emocionaba, el ex ministro aclaró: “Nunca me gustaron los políticos que hacen actos demagógicos de este tipo”.
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La frase quedó flotando mientras el candidato seguía hablando, justamente, de cuánto le cuesta separarse de su familia para venir a Tucumán.
La paradoja quedó servida: Catalán se 'emocionó' porque tiene que dejar a su familia en Buenos Aires para venir a Tucumán, pero al mismo tiempo dejó en evidencia que Tucumán no es donde vive: es donde hace campaña.
En plena pelea por los domicilios, la imagen no podía ser más inoportuna. Mientras la Justicia deberá determinar qué corresponde en términos legales, Catalán hizo el trabajo solo: contó frente a las cámaras dónde está su familia y desde dónde viaja cada semana.
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Y la escena dejó una pregunta que queda picando en plena pelea por los domicilios: ¿cómo busca representar a los tucumanos un dirigente cuya vida cotidiana transcurre en Buenos Aires y que llega a la provincia una vez por semana para hacer política?
Catalán quiso mostrar el costo personal de su candidatura, pero terminó dejando otro dato sobre la mesa: Tucumán puede ser el escenario de su campaña, pero Buenos Aires sigue siendo su casa.
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